20 November, 2009

Haz lo que yo digo...

El otro día pensaba que nosotros, la generación de los yogures para cagar seguido, las toallitas Ayudín para “lavarse las manos” y el alcohol en gel, cuando éramos purretes teníamos costumbres un poquitiiiiiito menos... bromatológicas, digamos.

Por ejemplo el Naranjú: nuestro pasatiempo gastronómico preferido de los recreos de calorcito era chupar un sachet de plástico semiduro impreso en tinta blanca de dudosa calidad, en cuyo interior había... hielo con colorante. Y era la gloria, sin discusión. Y aquí hago un alto: el verdadero Naranjú, el inmortal, el merecedor del premio a la trayectoria, es el de naranja. A lo sumo el de frutilla, que era bastante choto pero como uno era niño a la frutilla se la bancaba a muerte. Después, todas esas mariconadas de manzana, manzana verde y uva, a tomar por culo. Seguro que si hoy existieran, habría Naranjú de frutos del bosque. Una imbecilidad. También estaba el otro, el Naranjín, que era como una naranja de plástico con piquito, pero era para pudientes, como el jugo de manzana Cipoletti. Inalcanzable.

Lo mismo pasaba con las Mielcitas, pero en ese caso era peor: no era un sachet, era tooooda una fila de sachetcitos con un brebaje denso y extradulce en su interior. Y, hay que decirlo, era HORRIBLE, pero por alguna extraña razón a todos nos encantaba, o por lo menos así lo creíamos y no podíamos dejarlo. De grandes nos pasó con Tinelli.

Después estaban esos chicles que venían con calcos que se pegaban con agua, que por supuesto todos pegábamos con saliva. O sea: abrías el paquetito, te mandabas el chicle, después le pegabas una buena lambida (se dice lambida, decir “lamida” es de manfloro) al papel, después otra lambida al brazo o la muñeca, y a pegar. Y un resultado divino: una tinta de lo más sana dibujando penosamente en nuestra piel la cara del Gallo Claudio, William Boo o del Pibe Bazooka, un boludo importante si lo hay. Se llamaba “Pibe Bazooka” y andaba con un parche en el ojo, y para nosotros era lo más normal del mundo. En fin.

Después hubo otras miles de estupideces que, si bien no atacaban directamente a nuestro intestino o nuestro sistema nervioso central, sí dañaba considerablemente nuestra capacidad de raciocinio o, para decirlo un poco más poéticamente, nos convertía en pelotudos potenciales. Por ejemplo: el Locolope. Yo jamás lo tuve ni me interesó, pero al día de hoy me asombra cómo miles de pibitos iban desesperados a comprarse una papa envuelta en una media con una sonrisa dibujada, a la cual ellos tenían que regar para que saque unos brotes de pastito pedorro, igualito al que hay en cualquier plaza. Y ahí andaban los paspados, jugando a ver quién tenía el pastito más largo... ah, ¿vos decís que venía por ahí la cosa? Mirá vó.

Pero bueno, también hay una realidad: que yo sepa nadie se murió por clavarse una mielcita, salvo que haya decidido tragársela para ver qué onda.

Y después les decimos a nuestros hijos “eso no que te hace mal”. Unos caraduras.



El paco de los 80.

21 comments:

peppers said...

Solo le voy a dar 2 ejemplos que aún hoy perduran:

1 - La garrapiñada: Como cree usted que los tipos inflan la bosilta de plástico para meterle la garrapiñada...?

Soplan dentro de ella para expandirla, con lo cual, si el tipo tiene fibrosis masiva estás listo...

2 - Cubanitos: COmo todos sabemos, es una oblea enrollada sobre si misma que se rellena con dunce de leche, el procedimiento de relleno es meter el cubanito en un "tubo" con un agujero que larga dulce de leche, pero... como queda tan prolijito para que no choree dulce de leche? Simple, el tipo que los rellena lo resuelve pegandole un soberano lenguetazo al cubanito sacandole el excedente de dulce de leche...

Have a nice day

C.A.Martinez said...

las mielcitas son lo mas, y aun existen, en el club que juego al futbol los sabados venden, y de vez en cuando me mando un par.

Flavio said...

Nunca probé ni los Charanjú ni las Mierditas. Yo cuando pienso que algo es insalubre o potencialmente feo, no entro al club. Hasta cierto punto, me alegro de ello.

MARIA2 said...

NOSOTROS AL NARANJU LO CONGELABAMOS Y LO COMIAMOS COMO HELADO DE AGUA. Y TAMBIEN A VECES LO METIAMOS COMO HIELO EN LA BEBIDA (SIN HABERLO LAVADO, QUE ASQUEROSAS). Y OTRO JUGO DE DUDOSA PROCEDENCIA ERAN UNAS PELOTAS QUE SE LE CORTABA UNA PUNTA Y LA DE FRUTILLA ERA DE LO MEJOR.
PARA ESTROPEAR INTELECTOS NADA MEJOR QUE EL TAMAGOYI, QUE LEI QUE VUELVE DE MANERA MAS SOFISTICADA, CON MP3 Y DEMAS CHICHES.

Carlite said...

Peor que el Locolope eran los SeaMonkeys. Una estafa tremenda. Si lo hiciesen en la actualidad, el aviso lo haría Eric Estrada.
Y respecto a lo bromatológico, nosotros tomábamos agua de una canilla cualquiera o bebedero o charco o lo que sea. Ahora a los chicos les dicen que no compartan el Gatorade por miedo a que su amigo de toda la vida le contagie un herpes.
Y andá ahora a que un pibe dibuje una pista de carreras en la calle y esté toda una tarde ahí con los autitos rellenos de masilla. Si no te pisa un auto a los 3', a los 5' te afanó un morocho empacado y a los 10' te desfloró un viejo que anoche quedó loco con el caño de Tinelli.
Aparte, no sé cómo sobrevivíamos a los 12 años sin tener celular...

Aquí Carlite reportando desde un cyber en el almuerzo de mi curso (leasé: no me van a volver a leer hasta el lunes).

Ah! Feliz aniversario de nacimiento atrasado.

Gonza93 said...

Que de cosas que había che... la mayoría siguen estando, pero con otros nombres, y de seguro que mucho más caros...
Como pasa la vida eh!

florinónimous said...

sí sí sí! las mielcitas eran lo más!!! pero el naranjú nunca me gustó.
peppers´querido, en este mismísimo instante dejo de comer cubanitos, gracias.
Y del miquimoco qué me cuentan? nunca lo pude adquirir, demonios.

Flavio said...

¿El Miquimoco era comestible?

eMe said...

Las mielcitas eran un camino de ida... ahora me tendrían que matar para probarlas!

florinónimous said...

flavio, si eras de los que se comían los mocos entonces sí. No te permito no acordate del miquimoco!!

Caz said...

Las mielcitas no eran de nenas?
No hace mucho me cruce en la calle un pendejo que iba comiendo un naranju, pero al natural. AL NATURAL! Donde hemos llegado a parar?

juanelemental said...

El naranjin era superior a cualquiera, porque uno no solo se compraba agua con colorante naranja, sino que tambien estaba adquiriendo la pelota para el recreo, se rellenaba con papel y se obtenia la consistencia deseada para el balon

Nats said...

nuuuuuuuuuu
jugo de manzana Cipolleti, eso remonta a mis tardes en la playa de villa gessell de pequeña
:S

snif que nostalgia los naranjus de naranja y las manos sucias, la tinta en el borde de la camisa...

MQ said...

me gusta tu blog
:)

dani said...

jajajajaj ano me peudo parar de reiir ajajjajajaa

La Furia de la Negra said...

Flavio disculpame... pero no tuviste infancia, que viviste adentro de una burbuja de plastico??!!

Me acuerdo de ir a jugar al parque Sarmiento o al Gnral Paz, en Villa Urquiza y tomaba agua de esos bebederos que eran una palangana de piedra y el agua salia de un chorrito. Ni hablar que en esa epoca mis viejos tenian un kiosko, era la nena mas feliz del mundo!! Comia a escondidas todas las golosinas, ni un diente sano tenia!!! Y ESTOY ORGULLOSA DE ESO!!

Ale said...

Y hoy nos asustamos con el agua de la canilla. Somos unos perejiles...

MQ, me alegro entonces.

diana,sisisi,diana. said...

y todavìa venden mielcitas ,y si desenvolvès todo el naranjù de frutilla en leche y te los tomàs a los dos juntos sos el pibe màs felìz del mundo.


buenisimo el blog.japi berzdei

Anonymous said...

Que rico el naranju!!!!!!!! las mielcitas me parecian horribles, y el locolope, yo lo tenia en el patio de casa y me encantaba jajaja

AnticarasdeLimon said...

leí qe el qe inventó los Naranjú es el mismo de las mielcitas...qe onda con los juguitos esos? la gente sospecha de la marqa o deL tema del jugo???....xq asi hay muchas marqas...mmmM creo qe seria lo mismo qe el "jaimito" o no?..buee nose qe se yoo :S

Anonymous said...

Que loco! me acuerdo que de chica las mielcitas eran mi adiccion. Naci en una ciudad muy chica donde las vendian en cada esquina, mis papas no me dajaban comprarlas porque supuestamente hacian mal; era mi abuela la que satisfacía mi adiccion, me compraba por 5 pesos (creo que en esa epoca estaban 10c c/u, con 2 pesos te comprabas el kiosko). Yo las escondia por toda la casa!!.
Cuando me mude a otra ciudad era lo que mas extrañaba, no las volvi a ver hasta los 13 años cuando en un kiosko del barrio las empezaron a vender, pero no duro mucho. Ahora tengo 19 y siento que hace años que no las como, las extraño, mataría por una!!
Y si, me da tristeza ver la sobreproteccion que los padres tienen hacia los hijos hoy en dia, no voy a decir que esta mal que les enseñen que no tienen que comer mugre del piso, pero... alcohol en gel todo el tiempo? toallitas ayudin en el jardin? por favor